Córdoba es más que la mezquita


Córdoba es más que la mezquita, las intrincadas calles de su judería y sus hermosos patios. Hablamos de la ciudad que en su día fue la segunda más poblada del mundo conocido. Para entender la ciudad cuando caminamos por ella y desentrañar qué se esconde detrás de la colección de monumentos que podemos visitar hay que conocer la ciudad que vio nacer a personajes tan ilustres como Séneca, Maimónides, Averroes, el Gran Capitán, el duque de Rivas y, más recientemente, al escritor Antonio Gala. Para percibir esta ciudad con otros ojos podemos verla desde las distintas épocas de su historia a través de sus ilustres personajes.

Comenzamos por la Córdoba romana. Nos encontramos en la capital de la Hispania ulterior y de la provincia bética en la república. Es a principios del siglo I cuando Séneca nace, aunque no es muy seguro que esta fuese su ciudad de nacimiento, si fue la residencia de su familia. Es una época de laxitud moral de Roma y falta de ética, lo que jugó un factor fundamental para Séneca ya que es uno de los estoicos que pretendió luchar contra las lacras de la sociedad de su tiempo. La familia de Séneca, culta y acaudalada vive en una ciudad que denota su relevancia en sus monumentos. Como primera parada de la Córdoba romana hoy podemos ver los restos de un importante templo situado junto al actual ayuntamiento. Situado en la zona patricia, se dedicaron grandes esfuerzos a su construcción, allanando y elevando el terreno, ya que se encuentra en una pendiente, y como material se utilizó el mármol. Mandado construir por Claudio, en este templo se le rendía culto como deidad ya que en esos momentos el emperador era considerado un dios.

Fue también en el mismo siglo cuando se construyó el puente romano conservado hasta la actualidad y que, presumiblemente, formaba parte de la Vía Apia conectando Roma con Cádiz. En uno de sus extremos y como parte de la muralla se situaba una de las puertas, que posteriormente, Felipe II cambió por la que hoy podemos ver.

De esta época podemos ver, rodeando el extenso casco histórico, la antigua muralla romana, de la cual se conservan algunos lienzos; la Puerta de Almodóvar, la Puerta de Sevilla y la Puerta del Puente, que son las tres únicas puertas que se conservan de las trece que tuvo la ciudad; algunas torres como la Torre de la Malmuerta, la Torre de Belén y la Torre de la Puerta del Rincón; y las fortalezas de la Torre de la Calahorra y la Torre de los Donceles.

Con la decadencia de Roma, Córdoba pasa a manos visigodas y posteriormente es conquistada por el emperador bizantino Leovigildo. Es entonces cuando se erige la iglesia de San Vicente, que posteriormente será el emplazamiento de la mezquita.

En el año 711 desembarcan los árabes en España y Córdoba pasa a formar parte de Al Andalus. En el siglo X, siglo en el que concluye la construcción de la mezquita, es la ciudad más importante del mundo con 500.000 habitantes. Es entonces, para los musulmanes, la segunda ciudad de peregrinación después de La Meca. Con universidad y biblioteca y bellos palacios como el de Medina Azahara, a 25 kilómetros de la capital.

Aunque la ciudad se halla bajo el dominio árabe, aloja a judíos y cristianos. Frente a la mezquita hoy nos podemos adentrar en el antiguo barrio judío en un intrincado paseo por sus estrechas calles que nos conducen a la sinagoga y a un busto conmemorativo de otro de sus ciudadanos ilustres: Maimónides, hijo de una de las familias judías más importantes. Descendiente de jueces rabínicos, este médico, rabino y teólogo judío creció en el seno de una de las familias que dirigían la comunidad.

Es en Córdoba donde inicia sus estudios bíblicos y talmúdicos en la época de los almohades. No podemos caer en el error de pensar que en este tiempo la convivencia entre las tres culturas era idílica. Prueba de ello es el hecho de que Maimónides tuvo que salir de Córdoba huyendo del fanatismo y a lo largo de su vida cambió varias veces de residencia. Almería, Fez, y finalmente Egipto, sonde ejerció la medicina al servicio del visir. Parecido devenir tuvo su maestro Averroes, nacido en Al Andalus y desterrado de Córdoba en la misma época y por los mismos motivos, aún siendo maestro de leyes islámicas, además de filósofo.

Es en el año 1236 cuando los castellanos conquistan Córdoba dirigidos por Fernando III el Santo. La ciudad sufre una enorme transformación, convirtiendo muchas de sus mezquitas en iglesias, entre ellas la gran mezquita cuyo mihrab, lugar que señala la dirección de La Meca, deja de ser el punto central de la oración y es el centro del recinto donde se erige el altar mayor, aunque, como vemos hoy se conserva gran parte de la belleza erigida por los árabes.

De esta primera época de podemos hoy conocer algunas de las denominadas doce “Iglesias Fernandinas”. La misión de cada una de estas iglesias era doble. Por una parte, la de ser centros espirituales de la ciudad, funcionando como iglesias, y por otra parte, ser los centros administrativos de la ciudad de Córdoba. Algunas de ellas son: la Iglesia de San Nicolás de la Villa, en la calle Concepción, la iglesia de San Miguel en la plaza del mismo nombre y la desaparecida iglesia de San Nicolás de la Ajerquía.

Otro de los lugares de obligada visita es el Alcázar, con la llegada de los cristianos capitaneados por Fernando III, el lugar fue repartido entre el rey, el obispo, los nobles y la orden de Calatrava, aunque hoy es más conocido por ser la residencia de los reyes católicos durante más de ocho años y por ser su Torre del Homenaje donde Colón solicitó fondos para llevar a cabo la circunvalación del globo y trazar una nueva ruta a las Indias. Parte de su pasado no es tan brillante ya que, tras la conquista de Granada, los reyes católicos asignaron este edificio al Tribunal del Santo Oficio.

Cómo llegar

Córdoba cuenta con excelentes comunicaciones y cortas distancias kilométricas con ciudades como Granada, Sevilla o Málaga. La A4 es la arteria principal que cruza Córdoba y que la une con Madrid. Desde aquí puede seguir por la misma A4 hasta Cádiz, pasando por Sevilla y Jerez de la Frontera; o desviarse por la A 45 dirección Málaga. Las N432 y la N324 unen la ciudad con Granada y con Jaén y Almería respectivamente. Hasta Córdoba llega la línea de alta velocidad que une Madrid con el sur peninsular, el AVE de Renfe, la manera más rápida y cómoda de llegar hasta esta preciosa ciudad andaluza.

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