Descendientes de J. Palacios, expresión de la Mencía más delicada y elegante.

Se podría decir que la historia de Descendientes de J. Palacios no empieza en 1999, año de su fundación, sino mucho antes. Era finales de los 80 y Álvaro Palacios viajaba por toda España, trabajando y paralelamente buscando el mejor lugar para iniciar su sueño de hacer grandes vinos en España. Se decidió por el Priorat y desde allí este enólogo de origen riojano alcanza fama mundial con su ya mítico vino L’Ermita.

Sin embargo, algo revoloteaba en la cabeza de Álvaro, el Bierzo, una comarca que reunía todos los ingredientes que buscaba: viñedos en laderas increíblemente empinadas, terruños distintivos y, lo más importante, viñedos antiguos de Mencía, una de las castas más antiguas de uva que existe en la península y que se cree llegó a España en la Edad Media traía por los peregrinos franceses.

La idea de hacer un gran vino con la vieja Mencía nunca abandonó la cabeza de Álvaro y su experiencia exitosa en el Priorat lo convenció del enorme potencial del Bierzo. Mientras tanto, su sobrino, Ricardo Pérez Palacios había terminado sus estudios de enología en Burdeos y viajaba por toda Francia absorbiendo todo lo que podía acerca de los grandes vinos. Finalmente ambos, compartiendo una inagotable creencia, deciden abrir su primera bodega conjunta en busca de los mejores viñedos viejos de la región.

Pocos podían llegar a creer que el mayor potencial del Bierzo residía en un pequeño pueblo de la frontera occidental del Bierzo llamado Corullón. ¿Qué tenía Corullón que atrajo tan fuertemente a Ricardo Pérez y Álvaro Palacios?

Dicen ellos mismos que «una combinación única de historia, espiritualidad y entorno». Los viñedos antiguos se alineaban en las laderas escarpadas y los suelos locales eran extremadamente pobres, en su mayoría compuestos de esquistos, pero con una increíble diversidad, las pequeñas variaciones en los suelos y las diferentes exposiciones les permitiría producir vinos que expresaran la identidad íntegra de cada paraje en la región.

En el proyecto que desarrolla Descendientes de J. Palacios tiene un peso determinante la Mencía como base de sus vinos, pero también el legado cultural e histórico de una tierra y de una viticultura sabia. El cultivo sigue una disciplina que aúna lo orgánico y lo inmaterial en una búsqueda permanente de definición y pureza. Así, más de doscientas pequeñas parcelas configuran el viñedo de esta bodega que apuesta por la viticultura biodinámica.

A partir de 2001 la bodega comenzó a embotellar sus sueños. Pétalos del Bierzo se ensambla a partir de diferentes parcelas en laderas de pizarra y conserva la finura y moderación característica de la Mencía. Finca de Corullón es su vino insignia, concebido como un vino de municipio, es delicado y elegante. Extraordinarios son sus vinos íconos de un solo viñedo: Moncerbal, Las Lamas y La Faraona, cada uno es expresión distintiva de un terroir mágico y convincente.

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