El parador de Cazorla inaugura una aula de naturaleza.

¿Se imaginan un poderoso quebrantahuesos surcando… ¡el techo de una habitación!? O un alimoche, un zorro o una cabra hispánica paseando por el salón de un hotel. Pues algo parecido sucede, a partir del miércoles, 1 de julio, en el Parador de Cazorla.

Ese día se inaugura su Aula de la Naturaleza en la que, entre otras muchas cosas, se recrean escenas del mundo animal. Pese al realismo de las figuras, no se trata de animales disecados, sino de creaciones realizadas con resina, cartón piedra, cuerda y hojas secas por la artista local, Mari Paz Cuesta.

El Aula ha sido diseñada por el biólogo Antonio Carrasco y se distribuye en un espacio de 80 metros cuadrados. Se ha elegido como sede el Parador por encontrarse en un enclave privilegiado en el corazón de la Sierra de Cazorla. El Parador se localiza en el corazón del Parque Natural de Cazorla, en el paraje conocido como Sacejo. Su altitud determina que cuente con una inmejorable panorámica del entorno, en el que abundan laderas llenas de pinos, propias de esta serranía. La atmósfera de tranquilidad y la belleza de enclaves como la Cañada de las Fuentes, o el salto de Linarejos, lo convierte en centro de encuentro para los amantes de la naturaleza. El hotel retoma la tradición de los típicos cortijos andaluces, que distingue el exterior. Su piscina, con vistas sobre el parque Natural, y el interior, con un salón donde se sitúa una chimenea, se caracteriza por la luminosidad que proporcionan sus amplios ventanales.
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