Paseando por Cartagena

Cartagena es una de las ciudades con mayor densidad histórica del Mediterráneo occidental y, al mismo tiempo, una de las más desconocidas para el gran público. Fundada hace más de dos mil años, su trazado urbano concentra capas sucesivas de civilizaciones que van desde el mundo cartaginés y romano hasta la herencia militar contemporánea, siempre con el mar como telón de fondo y razón de ser.

Situada en la costa de la Región de Murcia, Cartagena combina puerto natural, ciudad monumental y destino cultural en plena transformación. Su recuperación patrimonial, especialmente en las últimas décadas, ha permitido que el viajero redescubra una ciudad auténtica, manejable y sorprendente, donde cada paseo se convierte en un viaje a través del tiempo.

Cartagena nació como Qart Hadasht en el año 227 a.C., fundada por el general cartaginés Asdrúbal el Bello como base estratégica para el control del sureste peninsular. Su privilegiada bahía natural, protegida por cinco colinas, la convirtió desde sus orígenes en una plaza codiciada. Poco después, en el contexto de la Segunda Guerra Púnica, fue conquistada por Roma y rebautizada como Carthago Nova, iniciando una etapa de esplendor que aún hoy define el corazón histórico de la ciudad.

Durante el periodo romano, Cartagena fue una de las ciudades más importantes de Hispania. El auge económico derivado de la minería, especialmente de plata y plomo, impulsó la construcción de grandes infraestructuras públicas, entre ellas el Teatro Romano, descubierto a finales del siglo XX bajo el entramado urbano. Este hallazgo cambió por completo la percepción de la ciudad y marcó el inicio de una ambiciosa recuperación arqueológica que continúa en la actualidad.

Tras la caída del Imperio romano, Cartagena vivió etapas de declive y resurgimiento bajo dominio bizantino, visigodo y posteriormente islámico. Cada civilización dejó su huella, aunque fue a partir del siglo XVIII cuando la ciudad volvió a adquirir un papel estratégico fundamental, esta vez como principal base naval del Mediterráneo español.

Esta condición militar explica buena parte de su arquitectura defensiva, arsenales, cuarteles y fortificaciones, así como la fuerte identidad marítima que aún define su carácter.

El urbanismo cartagenero es un reflejo de esa historia compleja. Pasear por el centro histórico supone transitar entre ruinas romanas, edificios modernistas y espacios portuarios reconvertidos en zonas culturales. El Museo Nacional de Arqueología Subacuática, ARQVA, refuerza este vínculo con el mar, mostrando uno de los relatos más completos sobre la historia naval y el patrimonio sumergido del Mediterráneo, incluido el célebre tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.

El Palacio Consistorial de Cartagena se erige como uno de los grandes símbolos arquitectónicos de la ciudad. Construido a comienzos del siglo XX, este edificio modernista destaca por su planta triangular, su elegante fachada de mármol blanco y su cúpula de zinc coronada por una aguja. Situado frente al puerto, el Palacio Consistorial no solo representa el poder civil de la ciudad, sino también el momento de prosperidad económica y urbana vivido durante la expansión minera y comercial. Su interior conserva una escalinata monumental y espacios que reflejan la ambición estética de la Cartagena burguesa de principios del siglo XX.

Palacio Consistorial de Cartagena, también conocido como el Ayuntamiento de Cartagena
Palacio Consistorial de Cartagena, también conocido como el Ayuntamiento de Cartagena

Muy cerca, el Monumento a los Héroes de Cavite y Santiago de Cuba introduce una dimensión emocional y simbólica al paisaje urbano. Inaugurado en 1923, este conjunto escultórico rinde homenaje a los marinos españoles caídos en las batallas navales de 1898, durante la guerra hispano-estadounidense. Su presencia frente al mar refuerza el carácter profundamente naval de Cartagena y conecta la ciudad con uno de los episodios más decisivos de la historia contemporánea de España. Más allá de su valor artístico, el monumento funciona como espacio de memoria colectiva y reflexión histórica.

Monumento a los Héroes de Cavite y Santiago de Cuba, ubicado en la Plaza de los Héroes de Cavite, en Cartagena
Monumento a los Héroes de Cavite y Santiago de Cuba, ubicado en la Plaza de los Héroes de Cavite, en Cartagena

El puerto de Cartagena es, desde hace siglos, el eje vertebrador de la ciudad. En este contexto, el Faro del Dique de la Curra adquiere un protagonismo singular. Situado en uno de los diques que protegen la entrada al puerto, este faro marca el límite entre la ciudad y el Mediterráneo abierto. Su silueta discreta acompaña la actividad portuaria y recuerda la función estratégica de Cartagena como enclave naval. Caminar hasta este punto permite comprender la relación íntima entre la ciudad y el mar, lejos de los circuitos turísticos más evidentes.

Faro del Dique de la Curra, ubicado en el puerto de Cartagena
Faro del Dique de la Curra, ubicado en el puerto de Cartagena

La Calle Mayor de Cartagena actúa como columna vertebral del centro histórico y como escaparate del pasado burgués de la ciudad. Este elegante eje urbano concentra algunos de los edificios modernistas más destacados, antiguos casinos, bancos y comercios que reflejan el auge económico de finales del siglo XIX y principios del XX. Hoy, la Calle Mayor combina comercio, patrimonio y vida cotidiana, manteniendo una escala humana que invita a recorrerla sin prisa, observando detalles arquitectónicos que a menudo pasan desapercibidos.

Calle Mayor de Cartagena
Calle Mayor de Cartagena

Más allá de estos hitos, Cartagena sorprende por su capacidad para integrar historia y vida contemporánea. El Castillo de la Concepción, situado en una de las colinas que rodean la ciudad, ofrece una lectura panorámica del pasado defensivo y una de las mejores vistas sobre el puerto y el casco urbano. Desde allí se comprende la lógica estratégica que llevó a fenicios, romanos y militares modernos a valorar este enclave único.

Las fiestas de Cartagineses y Romanos, celebradas cada septiembre, constituyen una de las expresiones más llamativas de la identidad local. Durante varios días, la ciudad recrea su pasado antiguo en una celebración que combina rigor histórico, participación ciudadana y atractivo turístico. Este evento, declarado de Interés Turístico Internacional, refuerza la conexión emocional de Cartagena con sus orígenes y añade una dimensión viva al patrimonio arqueológico.

Cartagena no es una ciudad de grandes artificios. Su atractivo reside en la autenticidad, en la convivencia natural entre ruinas milenarias, arquitectura moderna y actividad portuaria. Es un destino que recompensa al viajero atento, aquel que se detiene a leer las capas del paisaje urbano y a escuchar una historia que sigue escribiéndose.

Cartagena ofrece una amplia variedad de alojamientos que van desde hoteles boutique en edificios históricos del centro hasta establecimientos modernos junto al puerto. Dormir en el casco antiguo permite recorrer los principales puntos de interés a pie y disfrutar del ambiente nocturno de la ciudad.

La cocina de Cartagena refleja su condición marítima y mediterránea, con platos donde el pescado, el arroz y los productos de la huerta tienen un papel central. Restaurantes del centro histórico y del entorno portuario reinterpretan recetas tradicionales como el caldero del Mar Menor, adaptándolas a una cocina contemporánea sin perder identidad.

Cartagena está bien conectada por carretera y ferrocarril con las principales ciudades del sureste español. El aeropuerto más cercano es el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, situado en Corvera, con vuelos nacionales e internacionales operados por aerolíneas como Iberia, Volotea y Ryanair. Desde el aeropuerto, el acceso por carretera permite llegar a la ciudad en aproximadamente media hora.

Más información: https://www.cartagenaturismo.es