El verano es la época del año con mayor movimiento en carreteras, estaciones y aeropuertos, y cada vez son más las familias que deciden compartir las vacaciones con sus animales de compañía. Esa tendencia obliga a prestar atención a aspectos que van más allá de elegir un alojamiento pet friendly: la planificación del viaje, la protección frente al calor y un transporte adecuado pueden marcar la diferencia entre un desplazamiento tranquilo y una situación de riesgo.
Los especialistas veterinarios recuerdan que perros, gatos y otros animales no afrontan los viajes de la misma manera. Mientras algunos están habituados a los desplazamientos, otros pueden sufrir estrés, mareos o ansiedad, especialmente cuando se enfrentan a trayectos largos o a entornos desconocidos. Por ello, preparar el viaje con antelación y adaptar el recorrido a sus necesidades resulta tan importante como organizar el resto de las vacaciones.
Con este objetivo, los veterinarios de Kivet, en colaboración con Kiwoko, han recopilado una serie de recomendaciones para ayudar a los propietarios a viajar de forma más segura durante los meses de verano, cuando las altas temperaturas incrementan los riesgos para los animales de compañía.
La planificación comienza antes de hacer las maletas
Un viaje con mascota empieza varios días antes de salir de casa. Revisar que toda la documentación esté en regla, comprobar el estado de salud del animal y planificar el itinerario con tiempo ayuda a evitar imprevistos durante las vacaciones.
Si el desplazamiento implica viajar al extranjero, conviene verificar con suficiente antelación los requisitos sanitarios exigidos por el país de destino. Dentro de la Unión Europea, perros, gatos y hurones deben viajar con el pasaporte europeo para animales de compañía, identificación mediante microchip y la vacunación antirrábica al día, aunque algunos países pueden exigir requisitos adicionales.
Los veterinarios también aconsejan mantener, en la medida de lo posible, las rutinas habituales durante los días previos al viaje. Cambios bruscos en los horarios de comida, paseo o descanso pueden aumentar el nerviosismo del animal incluso antes de iniciar el desplazamiento.
Según explica Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet, cada mascota responde de forma distinta a los viajes y, en el caso de animales mayores o con enfermedades previas, resulta recomendable consultar previamente con el veterinario para valorar si necesitan alguna medida específica.
Acostumbrar al animal al viaje reduce el estrés
Uno de los errores más habituales consiste en realizar un trayecto de varias horas con un animal que apenas ha subido al coche anteriormente.
Los especialistas recomiendan que, si la mascota no está acostumbrada a viajar, se realicen pequeños desplazamientos durante las semanas previas. Estos recorridos permiten que el animal se familiarice con el vehículo, el transportín o el arnés y ayudan a que asocie el viaje con una experiencia menos estresante.

En el caso de los gatos, que suelen mostrar mayor sensibilidad a los cambios de entorno, este periodo de adaptación cobra todavía más importancia. Dejar el transportín abierto en casa varios días antes del viaje o introducir premios y juguetes en su interior puede facilitar que lo perciban como un espacio seguro.
El calor es uno de los mayores riesgos del verano
Las altas temperaturas representan uno de los principales peligros durante los desplazamientos estivales. Los perros y gatos regulan su temperatura corporal de forma diferente a las personas y son mucho más vulnerables a sufrir un golpe de calor, especialmente si permanecen en espacios mal ventilados.
Por este motivo, los veterinarios aconsejan organizar los desplazamientos a primera hora de la mañana o al final de la tarde, evitando siempre que sea posible las horas centrales del día, cuando el asfalto y el interior de los vehículos alcanzan temperaturas especialmente elevadas.
Mantener agua fresca disponible durante todo el trayecto, asegurar una correcta ventilación y realizar paradas periódicas son medidas básicas para prevenir problemas derivados del calor.
Los expertos recuerdan además que nunca debe dejarse a un animal solo dentro de un vehículo estacionado, aunque sea durante unos pocos minutos. La temperatura del habitáculo puede aumentar rápidamente incluso con las ventanillas parcialmente abiertas, convirtiéndose en un riesgo grave para su salud.
Como señala Ana Ramírez, una hidratación adecuada, una buena ventilación y la adaptación de los horarios del viaje a las condiciones meteorológicas son algunas de las medidas más eficaces para proteger a los animales durante los desplazamientos veraniegos.
La seguridad también depende de cómo viajan
La forma en que una mascota viaja dentro del vehículo no solo influye en su comodidad, sino también en la seguridad de todos los ocupantes.
Transportines correctamente fijados, arneses homologados sujetos al cinturón de seguridad o separadores de carga en el maletero, según el tamaño del animal, son algunas de las soluciones recomendadas para reducir el riesgo en caso de frenazo brusco o accidente.
Además de cumplir las recomendaciones de seguridad vial, estos sistemas ayudan a que el animal permanezca más tranquilo durante el trayecto al disponer de un espacio estable y adaptado a sus dimensiones.
Preparar el destino también forma parte del viaje
La planificación no termina cuando se cierra el maletero. Antes de iniciar el desplazamiento conviene confirmar que el alojamiento admite animales de compañía y conocer las condiciones de la estancia. Algunos establecimientos aceptan mascotas, pero establecen límites de peso, número de animales o normas específicas para determinadas zonas comunes.
También resulta recomendable localizar con antelación una clínica veterinaria cercana al lugar de vacaciones. Aunque probablemente no sea necesario utilizarla, disponer de esa información puede ahorrar tiempo en caso de una urgencia.
Para facilitar la adaptación a un entorno nuevo, los veterinarios aconsejan llevar algunos objetos familiares, como su cama, una manta, sus juguetes habituales o el comedero y bebedero que utiliza en casa. Estos elementos ayudan a reducir el estrés y proporcionan una sensación de seguridad durante los primeros días.
Mantener las rutinas favorece una adaptación más tranquila
Las vacaciones suelen alterar los horarios y las actividades de toda la familia, pero los animales agradecen cierta estabilidad incluso cuando cambian de entorno.
Siempre que sea posible, conviene mantener horarios similares para la alimentación, los paseos y los periodos de descanso. Esa continuidad facilita la adaptación y reduce la ansiedad que pueden provocar los nuevos estímulos.
En destinos especialmente concurridos durante el verano, como playas, zonas turísticas o núcleos urbanos con gran afluencia de visitantes, también es recomendable ofrecer al animal momentos de tranquilidad lejos del ruido y del exceso de actividad.
Según explica Angélica Michta, veterinaria de Kivet, respetar los tiempos de descanso y observar el comportamiento del animal permite detectar con rapidez signos de cansancio, nerviosismo o incomodidad antes de que aparezcan problemas más importantes.
Un pequeño equipaje que puede evitar muchos contratiempos
Además de la documentación obligatoria, preparar una bolsa específica para la mascota facilita el viaje y evita compras de última hora en el destino.
Entre los elementos que no deberían faltar figuran:
- Agua y un bebedero portátil.
- Su alimento habitual para evitar cambios bruscos en la dieta.
- Correa, arnés o transportín adecuados.
- Bolsas para recoger excrementos.
- Medicación habitual, si la necesita.
- Una pequeña toalla o manta para los descansos.
- Juguetes u objetos que le resulten familiares.
En viajes largos por carretera, es aconsejable realizar paradas periódicas para que el animal pueda beber, caminar unos minutos y hacer sus necesidades. Estas pausas también ayudan a reducir el estrés acumulado durante el trayecto.
El bienestar del animal también forma parte de unas buenas vacaciones
Viajar con animales de compañía es una opción cada vez más habitual y la oferta turística adaptada a ellos continúa creciendo en España. Alojamientos, playas autorizadas, restaurantes y espacios naturales incorporan progresivamente servicios pensados para quienes no quieren dejar a sus mascotas en casa durante las vacaciones.
Sin embargo, disfrutar del viaje también implica adaptar parte del plan a sus necesidades. Elegir horarios más frescos para las actividades al aire libre, evitar largas esperas al sol y ofrecer momentos de descanso son medidas sencillas que contribuyen a que la experiencia sea positiva para todos.
Los veterinarios recuerdan que cada animal tiene unas necesidades diferentes en función de su edad, estado de salud, tamaño o raza. Los cachorros, los animales de edad avanzada y las razas braquicéfalas —como bulldogs, carlinos o bóxers— son especialmente sensibles a las altas temperaturas y requieren una vigilancia aún mayor durante los meses de verano.
Disfrutar del viaje empieza por cuidar de quien viaja contigo
Las vacaciones ofrecen la oportunidad de compartir nuevas experiencias con los animales de compañía, pero también exigen una preparación adecuada. Planificar el trayecto, garantizar un transporte seguro, protegerlos frente al calor y respetar sus ritmos son aspectos que ayudan a prevenir incidencias y favorecen un viaje más cómodo.
Con pequeños gestos, como salir a primera hora del día, mantener agua fresca siempre disponible o preparar el destino con antelación, es posible reducir buena parte de los riesgos asociados a los desplazamientos estivales. Al fin y al cabo, unas vacaciones también son mejores cuando todos los miembros de la familia, incluidos los de cuatro patas, llegan al destino en las mejores condiciones.
