Montenegro, un país joven lleno de historia
Enclavado en el corazón de los Balcanes, Montenegro concentra en poco espacio una gran riqueza paisajística y un amplio patrimonio cultural que, junto con la amabilidad de sus gentes, dan la bienvenida a todo tipo de viajeros.

Aunque es uno de los países más pequeños de Europa, Montenegro guarda una gran cantidad de curiosidades que sorprenden a cualquier viajero. Para empezar, a pesar de no pertenecer a la Unión Europea, su moneda oficial es el euro, algo que facilita mucho la vida a los turistas. Otro dato llamativo es su nombre: “Montenegro” proviene del italiano monte negro, en referencia a las montañas oscuras cubiertas de densos bosques que los navegantes venecianos divisaban desde el mar.
La naturaleza de Montenegro es otro de sus grandes tesoros. En el Parque Nacional Durmitor se encuentra el cañón del río Tara, el más profundo de Europa y el segundo del mundo después del Gran Cañón de Colorado. Con más de 1.300 metros de profundidad, es un paraíso para los amantes del rafting y del senderismo. Además, en el país hay más de 40 lagos glaciares, conocidos localmente como “los ojos de la montaña”.
En el ámbito cultural, Montenegro cuenta con algunos de los monasterios más impresionantes de los Balcanes. El Monasterio de Ostrog, incrustado en un acantilado vertical, es lugar de peregrinación para ortodoxos, católicos e incluso musulmanes, lo que refleja la tolerancia y la diversidad religiosa de la región.
Otra curiosidad es que Montenegro ha sabido mantener su identidad a lo largo de los siglos. Fue uno de los pocos territorios que nunca llegó a ser completamente dominado por el Imperio Otomano gracias a la resistencia de sus clanes montañeses. Esa independencia forjada en las montañas sigue siendo motivo de orgullo nacional.
Pequeño en tamaño pero inmenso en historia, paisajes y tradiciones, Montenegro es un destino que encierra mucho más de lo que aparenta en el mapa: un lugar donde cada rincón guarda una sorpresa.
Historia de Montenegro
Montenegro es uno de los países más jóvenes de Europa, pero su historia se remonta a siglos atrás. Situado en la península balcánica, a orillas del mar Adriático, limita con Croacia al oeste, Bosnia y Herzegovina al noroeste, Serbia al noreste, Kosovo al este y Albania al sureste. Su posición estratégica lo convierte en un punto de encuentro entre Oriente y Occidente, lo que ha marcado profundamente su cultura, arquitectura y tradiciones.
El nombre “Montenegro”, que significa monte negro, procede de la densa vegetación oscura que cubría las montañas de la región.
El país es pequeño en extensión —apenas 13.800 km²—, pero sorprende por su diversidad geográfica: en pocas horas se puede pasar de las playas del Adriático a las cumbres nevadas de los Alpes Dináricos. Su capital es Podgorica, aunque la ciudad histórica de Cetinje es considerada el corazón cultural y espiritual de la nación.
En cuanto a su historia, Montenegro fue durante la Edad Media parte del principado de Zeta y posteriormente del reino serbio. A partir del siglo XV, tras la expansión otomana por los Balcanes, los montenegrinos resistieron con fiereza en sus montañas, manteniendo una independencia relativa gracias a su orografía difícil y a su fuerte identidad nacional. Durante siglos, los príncipes-obispos de Cetinje lideraron al país en una singular combinación de poder religioso y político.
Montenegro se consolidó como principado independiente en el siglo XIX y fue reconocido oficialmente en el Congreso de Berlín de 1878. Posteriormente, en 1910, se proclamó reino bajo el mando de Nicolás I. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, el país se unió al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, embrión de la futura Yugoslavia. Con el colapso de esta en los años noventa, Montenegro permaneció en unión con Serbia hasta 2006, cuando celebró un referéndum que dio lugar a su independencia actual.
Hoy, Montenegro es una república parlamentaria que apuesta por el turismo, su mayor motor económico. Sus paisajes atraen a viajeros de todo el mundo: la bahía de Kotor, Patrimonio de la Humanidad, recuerda a los fiordos noruegos; el Parque Nacional Durmitor fascina con sus lagos glaciares y cañones; y sus playas mediterráneas compiten en belleza con las de Croacia o Grecia.
Con una mezcla única de herencia otomana, veneciana y eslava, Montenegro ofrece al visitante un viaje por la historia de los Balcanes en un territorio reducido, pero inmensamente rico en cultura y naturaleza.
Quienes lo visiten deberían incluir estas 10 experiencias en su itinerario, perfectas para descubrir aquello que más representa a Montenegro.
Experiencias en Montenegro
Explorar la bahía de Kotor
La bahía de Kotor, a menudo considerada el fiordo más meridional de Europa, es un destino impresionante con islas, museos, iglesias y palacios por admirar. Rodeada de imponentes montañas y salpicada de encantadoras ciudades medievales como Kotor, Perast y Tivat, la región más visitada del país concentra playas, historia y perfección en un solo lugar.
Visitar la histórica ciudad de Budva
Esta pequeña ciudad costera es conocida por su casco antiguo, sus impresionantes playas y su vibrante vida nocturna. Es preciso pasear por sus estrechas calles empedradas, visitar la antigua ciudadela y relajarse en la famosa playa de Slovenska. Los festivales y eventos de verano la convierten, también, en un centro neurálgico para la cultura y el entretenimiento.

Descubrir el Parque Nacional de Durmitor
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un paraíso para los amantes de la naturaleza. El parque presume de escarpadas montañas, densos bosques de pinos y profundos cañones, como el del río Tara, el más profundo de Europa. Senderismo, rafting o esquí son solo algunas de las actividades que hacen de Durmitor un paraíso para los más aventureros.
Recorrer la bahía de Herceg Novi
Herceg Novi, situada a la entrada de la bahía de Kotor, es una ciudad rica en historia, cultura y famosa por sus spas y centros de bienestar. Además de relajarse, habrá que explorar sus fortalezas, pasear por el pintoresco paseo marítimo de Pet Danica o visitar el montasterio de Savina, con impresionantes vistas sobre la bahía.
Escalar el monte Lovćen
El Parque Nacional Lovćen abarca la parte central y más alta de la montaña del mismo nombre y durante siglos fue refugio de valientes, poetas y gobernantes, y en ella puede sentirse el alma de Montenegro. En la cima del monte, a la que puede llegarse a pie o en coche, está el Mausoleo de Njegoš, dedicado al mayor poeta y gobernante del país, Petar II Petrović-Njegoš.
Relajarse en la isla de Sveti Stefan
Sveti Stefan, una lujosa isla turística, es uno de los lugares más emblemáticos de Montenegro. Antaño un pueblo pesquero, es ahora un refugio exclusivo conectado al continente por una estrecha calzada. Si bien la isla está reservada para los huéspedes del hotel, quienes no estén alojados pueden disfrutar de las hermosas playas y admirar sus impresionantes vistas desde el continente.

Explorar el lago Skadar
El lago más grande de los Balcanes es un paraíso para los observadores de aves y los amantes de la naturaleza. Se extiende a lo largo de la frontera entre Montenegro y Albania, y sus orillas están salpicadas de pueblos pesqueros tradicionales, monasterios y viñedos. Hacer un recorrido en barco es ideal para explorar sus tranquilas aguas, sin olvidar el mirador de Pavlova strana, que deja una panorámica inolvidable.
Visitar el Monasterio de Ostrog
Enclavado en lo alto de un acantilado a 900m sobre el nivel del mar, es uno de los lugares de peregrinación más importantes de los Balcanes.

Este monasterio ortodoxo serbio del siglo XVII, que destaca por su color blanco brillante y la energía especial que emana, atrae a visitantes de todo el mundo, tanto por su significado espiritual como por su impresionante entorno.
Experimentar el puente de Tara
El puente de Tara, que cruza el cañón del río Tara (el más profundo de Europa), es una maravilla de la ingeniería y un lugar popular para los amantes de la aventura.

El puente ofrece impresionantes vistas sobre el caudaloso río de montaña Tara, que ha moldeado la piedra caliza durante siglos, creando un fascinante cañón caracterizado por estrechos, enormes obstáculos y abismos. Hay varias formas de disfrutarlo: tirolinas, senderismo, puenting, rafting, entre otros.
Pasear por la playa más larga del Adriático, en Ulcinj
Luego de descubrir Ulcinj, una ciudad de 25 siglos de antigüedad y hogar de nueve civilizaciones diferentes, hay que coger el coche unos 20 minutos hasta Velika plaža, la playa más larga del Adriático. Se caracteriza por su arena fina con propiedades curativas, su vegetación mediterránea y casi virgen, y por ser un paraíso para el sur y el kitesurf.

Guía práctica para viajar a Montenegro
Montenegro, en pleno corazón de los Balcanes, es uno de los destinos emergentes más atractivos de Europa. Su tamaño reducido lo convierte en un país fácil de recorrer, y en pocos días se puede disfrutar de playas de aguas cristalinas, montañas imponentes y pueblos cargados de historia.
Cómo llegar
La puerta de entrada más habitual es el Aeropuerto de Podgorica, la capital, con vuelos internacionales, o el Aeropuerto de Tivat, cerca de la costa adriática. También es posible llegar por carretera desde Croacia, Bosnia o Albania, algo muy común en viajes combinados por la región.
Transporte interno
Alquilar un coche es la mejor opción para moverse, ya que permite explorar rincones menos accesibles como el Parque Nacional Durmitor o el lago Skadar. Las carreteras suelen ser estrechas y serpenteantes, por lo que conviene conducir con precaución.
Dónde alojarse
- Kotor: la joya de la bahía, con un casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad. Aquí encontrarás hoteles boutique en edificios históricos y apartamentos con vistas al fiordo.
- Budva: ideal para quienes buscan playas, animada vida nocturna y resorts modernos.
- Cetinje: la capital histórica, perfecta para una estancia más tranquila y cultural.
- Žabljak: base de excursiones al Parque Nacional Durmitor, muy recomendable para amantes del senderismo.
Qué ver y hacer
- Bahía de Kotor: navegar por este “fiordo mediterráneo” y perderse por las callejuelas de Kotor es imprescindible.
- Budva y Sveti Stefan: playas y glamour a orillas del Adriático.
- Parque Nacional Durmitor: lagos glaciares, cañones y rutas de senderismo espectaculares.
- Lago Skadar: el mayor de los Balcanes, refugio de aves y viñedos.
- Cetinje: monasterios, museos y ambiente tranquilo en la antigua capital.
Gastronomía
La cocina montenegrina combina influencias mediterráneas y balcánicas. Destacan el queso de Njeguši, el prosciutto ahumado, pescados frescos del Adriático y vinos locales como el Vranac. Los precios son más asequibles que en otros destinos europeos, lo que convierte a Montenegro en una opción excelente para disfrutar sin gastar demasiado.
Consejos prácticos
- La moneda oficial es el euro, aunque el país no pertenece a la Unión Europea.
- El verano es la temporada más concurrida; para evitar aglomeraciones, la primavera y el otoño son ideales.
- No olvides calzado cómodo para recorrer ciudades históricas y parques naturales.
Más información en: montenegro.travel